La coproducción iberoamericana nace
como una consecuencia del avance en la globalización mundial y de la mundialización
cultural. La regionalidad juega un papel contundente y es el principal factor
que impulsa la coproducción cinematográfica, esta alianza trasciende a lo
sociocultural.
Para hablar de los inicios en coproducción
nos podemos remontar al I Congreso de la Cinematografía Hispanoamericana,
organizado en Madrid en Octubre de 1931, cuyos documentos fueron corregidos y
aumentados en un segundo Congreso llevado a cabo en 1948, dando como fruto un
significativo número de coproducciones; y posteriormente, en 1965, al primer
Congreso de Cinematografía Hispano Americana celebrado en Buenos Aires, encontramos
que los países participantes fueron España, Argentina, México y Cuba en el primer
caso y España, Argentina, México, Brasil y Chile en el segundo.
En la década de los 90, como parte de
las políticas orientadas entre otras cosas a incrementar el intercambio
cultural, comenzó a desarrollarse la práctica de reuniones de ministros y responsables
de cultura de Iberoamérica, y también las denominadas Cumbres Iberoamericanas
de Jefes de Estado y de Gobierno. La primera de estas tuvo lugar en Guadalajara,
México, en Julio de 1991 y destacó entre sus ejes temáticos el referido a Educación
y Cultura. En la III Cumbre de Julio de 1993, efectuada en Salvador de Bahía, Brasil,
se incorporó en este tipo de encuentros el tema de la Coproducción
Cinematográfica. Estos avances fueron producto, también, de la labor intensa
que desarrollaron los organismos cinematográficos nacionales de la región,
particularmente los de Argentina, Brasil y España, para encontrar formas de
cooperación regional que permitiesen afrontar los nuevos desafíos de la
industria y la cultura audiovisual iberoamericana.
Posteriormente, se logra la aprobación
del Fondo IBERMEDIA aprobado por la V Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado
y de Gobierno.
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