COMERCIO.
La suerte
de las industrias cinematográficas iberoamericanas, como las de todo el mundo,
está condicionada por la dimensión de los mercados que ellas controlen. El
éxito del cine norteamericano no ha sido tanto el de contar con una capacidad
productiva de alrededor de 400 filmes anuales, sino que se explica desde hace
más de medio siglo por el potencial económico y político que demostró para conquistar
a la mayor parte de los mercados de cine en el mundo, tanto en salas, como en
las muchas otras ventanas de comercialización que se han abierto para el cine.
Para abordar el tema de
los mercados del cine iberoamericano, cabe hacer algunas observaciones que ayudan a la mejor
comprensión del mismo:
- Muchos de los países de la región no cuentan con información sistematizada sobre lo que acontece en sus territorios en materia de comercialización de películas. Ella es manejada básicamente por las principales distribuidoras norteamericanas.
- Sólo en aquellos países donde se otorgan subvenciones a la producción según el número de entradas vendidas, como Argentina y España, los organismos gubernamentales están obligados por ley a llevar un control de la taquilla, lo cual les permite contar con datos estadísticos más o menos fidedignos.
- Tampoco existe transparencia informativa entre los productores y mucho menos cuando se trata de la venta de películas a otros países.
- La información que aparece a veces en algunos informes oficiales o las que suministran empresas del sector, presenta habitualmente diferencias más o menos notorias, debido a la diversidad de las fuentes y los intereses o capacidades de cada una.
La producción cinematográfica de
América Latina y el Caribe se concentra principalmente en México, Argentina y
Brasil, oscilando en los últimos años entre 64 y 92 largometrajes por año en
México, entre 50 y 55 en Argentina y entre 35 y 45 en Brasil. Chile se viene
perfilando como el cuarto país en importancia, con entre 10 y 15 largometrajes
por año.
La
actividad productiva es sensiblemente menor en los otros países. Dentro de
ellos, Colombia es el de producción más regular con entre 6 y 8 largometrajes
por año. Le siguen Venezuela, Cuba, Uruguay y Perú con cifras que oscilan entre
3 y 6 largometrajes por año, siendo Bolivia el de menor producción con 6
largometrajes en los cinco años comprendidos en el presente estudio.
PELÍCULAS DE COPRODUCCIÓN, ESTRENADAS EN ESPAÑA
ENTRE 2000-2005.
País
|
Nº estrenos
|
Argentina
|
57
|
Colombia
|
5
|
México
|
12
|
Brasil
|
3
|
Cuba
|
9
|
Venezuela
|
3
|
Chile
|
8
|
Perú
|
2
|
Uruguay
|
2
|
Entre las
películas latinoamericanas con mayor recaudación en el mercado español durante
el período que abarca el presente estudio, aparecen las siguientes
coproducciones:
- De Argentina: El hijo de la novia, con 7.230.430 Euros: Kamchatka, con 2.983.346; Tapas, con 3.736.666 y No sos vos, soy yo, con 2.791.112. Entre las que sobrepasaron el millón de euros encontramos: Almejas y Mejillones; Lugares comunes; Diarios de motocicleta; Luna de Avellaneda y Roma.
- De México: El espinazo del diablo, con 3.006.235 Euros; El crimen del padre Amaro, con 1.412.424 y Y tu mamá también, con 1.109.597.
- De Cuba: Lista de espera, con 1.596.208 Euros.
Con los
otros países de América Latina la diferencia de las recaudaciones es bastante
notoria:
- De Chile: Tierra de fuego, con 149,434 Euros.
- De Colombia: La virgen de los sicarios, con 263.833 Euros (coproducción con participación mayoritaria de Francia).
- Del Brasil: Palabra e utopía, con 20.682 Euros.
- De Venezuela: Punto y Raya, con 57.150 Euros.
- De Perú: Tinta roja, con 183.016 Euros
- Del Uruguay: Whisky, con 751.052 Euros.
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